Flor Sobre tu Cabeza - Capítulo 2
Capítulo 2
Lin Zhipan ha estado trabajando en esta empresa durante casi un año.
El primer día que llegó, conoció a He Yan.
En ese momento, el gerente que lo había contratado acababa de terminar de hablar con él sobre su incorporación y se disponía a acompañarlo a la salida. De repente, el ascensor se abrió, revelando a un hombre alto y trajeado. El supervisor, al verlo, sonrió de inmediato y lo saludó con un "Presidente He", Lin Zhipan que no es tonto, lo saludó enseguida.
Aquel hombre debía medir alrededor de un metro ochenta y siete; casi una cabeza más alto que Lin Zhipan. Los miró a ambos, asintió con indiferencia y tarareó en forma de saludo de vuelta.
Si alguien común tuviera esa actitud, probablemente parecería arrogante. Pero en él, curiosamente, encajaba a la perfección.
Lin Zhipan acababa de llegar y aún no conocía bien las preferencias de sus superiores, por lo que mantuvo la mirada baja y permaneció tan silencioso como un pollito asustado.
Al llegar al tercer piso, He Yan fue el primero en salir del ascensor. Lin Zhipan quien había mantenido la cabeza ligeramente baja, levantó la vista de manera instintiva y miró su espalda alejándose. Fue esa sola mirada la que lo hizo casi estallar de risa. “¡Pff!”
He Yan se detuvo abruptamente, se dio la vuelta y lo miró sin expresión alguna: "¿Pasa algo?"
Lin Zhipan reaccionó con rapidez: "Lo siento, no pude evitar sentirme muy feliz por entrar a trabajar aquí en su empresa..."
He Yan miró pensativamente a Lin Zhipan. Por suerte, no dijo nada más y se dio la vuelta para marcharse.
El gerente también se sorprendió y le preguntó: "¿Por qué te reíste de repente?"
Lin Zhipan se disculpó con toda sinceridad: "Lo siento, de verdad estaba muy contento..."
Afortunadamente, el supervisor estaba muy satisfecho con su currículum y su entrevista, así que este incidente no le impidió incorporarse con éxito a la empresa. De lo contrario, Lin Zhipan habría quedado devastado.
En cuanto a la verdadera razón por la que Lin Zhipan se había reído, fue porque vio una pequeña y linda flor en la parte posterior de la cabeza de He Yan.
Así es, una flor.
Aquella flor apareció de repente sobre la cabeza de He Yan, completamente fuera de lugar con su aire serio y distante. Era pequeña, adorable, y cuando soplaba el viento, temblaba suavemente.
Al principio, Lin Zhipan pensó que se trataba de una coincidencia, quizá una flor que había caído de algún sitio y se había posado justo allí. Pero más tarde descubrió que no era así.
Al principio, Lin Zhipan pensó que debía ser solo un accidente, quizás una flor que había caído de algún sitio y se había posado en su cabeza. Pero luego se dio cuenta de que no era así.
La flor estaba siempre allí.
Solo él podía verla.
Y tenía una característica importante: florecía y se marchitaba según el estado de ánimo de He Yan.
Cuando He Yan estaba de buen humor, la flor se abría por completo; cuanto más contento estaba, más se extendían sus pétalos, dejando ver los delicados estambres amarillos. Cuando estaba de mal humor, la flor se encogía hasta volverse un capullo cerrado, igual que el ceño fruncido de He Yan.
Esta mañana, la pequeña flor en la cabeza de He Yan había estado hecha un ovillo todo el tiempo, desprendiendo muy mal humor. No fue hasta la tarde que los pétalos empezaron a abrirse poco a poco.
Ahora, a punto de salir del trabajo, cuando Lin Zhipan bajó junto a He Yan, la pequeña flor ya había florecido por completo.
Parece que el jefe está de buen humor, pensó. Ya dentro del auto, volvió a echarle una mirada furtiva a la pequeña y adorable flor.
He Yan se sentó al volante y arrancó el auto con destreza. Su expresión era indiferente, pero lo que dijo hizo temblar a Lin Zhipan. “De verdad te gusta mucho mirarme la nuca.”
Lin Zhipan soltó una risa seca y ajustó rápidamente su expresión, fingiendo inocencia: "No, para nada."
He Yan dijo: "Sí, lo haces."
Lin Zhipan se quedó sin palabras; no esperaba que He Yan fuera tan perceptivo.
Por suerte, He Yan no insistió en el tema. Tras arrancar el coche, preguntó: "¿Qué te apetece comer?"
Lin Zhipan, que nunca fue exigente con la comida, respondió obedientemente: "Cualquier cosa estaría bien."
Los dedos de He Yan golpearon el volante con suavidad: "Comida china, entonces."
Así quedó decidido el plan para la cena. He Yan conducía, mientras Lin Zhipan se recostaba en su asiento, cerrando los ojos para descansar. El ambiente en el coche era muy armonioso.
Sin embargo, como era viernes, el tráfico estaba un poco pesado.
Lin Zhipan solo tenía la intención de cerrar los ojos y descansar, pero inesperadamente se quedó dormido poco tiempo después. No fue hasta que llegaron a su destino que Lin Zhipan sintió que alguien lo llamaba suavemente.
Lin Zhipan se despertó sobresaltado, abrió los ojos y, por reflejo, apoyó una mano en el asiento. Su cuerpo se inclinó hacia adelante y, de pronto, sus labios tocaron algo suave... La somnolencia de Lin Zhipan se desvaneció al instante y sus ojos se abrieron de par en par, como platos.
“¡Presidente He! ¡Discúlpeme!”, Lin Zhipan retrocedió rápidamente.
“No pasa nada” respondió He Yan, sin cambiar de expresión. “Vamos.”
Lin Zhipan asintió, viendo a He Yan salir primero del carro. He Yan no parecía enfadado en absoluto. La pequeña y linda flor de atrás de su cabeza seguía floreciendo, e incluso parecía hacerlo con más intensidad. Lin Zhipan dudó un momento, pero al final, desistió de comprobarla con detenimiento. Se desabrochó rápidamente el cinturón de seguridad y salió primero del coche.
El lugar de la cena era un restaurante privado famoso que requería reservar con un mes de anticipación. Ya había oído hablar de él, pero era la primera vez que iba.
"¿Hoy quería hablar de algo en particular?", preguntó Lin Zhipan mientras revisaba el menú.
"¿No puedo invitarte a cenar conmigo si no hay nada?", replicó He Yan.
Lin Zhipan no supo qué responder.
"Es broma", añadió He Yan, aunque en su rostro no había ni rastro de sonrisa. "Hay algo de lo que quiero hablar contigo."
Lin Zhipan respondió con un "oh".
He Yan dijo: "Pidamos primero."
Después de ordenar los platos, He Yan empezó a hablar de asuntos serios.
Tal como Lin Zhipan había supuesto, el tema era la filtración del proyecto. Por la actitud de He Yan, dedujo que varias figuras clave del proyecto estaban implicadas, y tras conversar con él, esa sospecha quedó prácticamente confirmada.
Después de una abundante comida y bebidas, y con los temas importantes discutidos, el cielo ya estaba oscuro. He Yan entonces se ofreció a llevar a Lin Zhipan a casa.
Lin Zhipan inicialmente quiso declinar, pero al ver la actitud resuelta de He Yan, no tuvo más remedio que aceptar.
Media hora después, el carro se detuvo frente al edificio de Lin Zhipan. Este se bajó, se dio la vuelta y sonrió para despedirse de He Yan. Sin embargo, notó que He Yan lo miraba pensativo.
"¿Presidente He?" Lin Zhipan no entendía lo que He Yan quería transmitirle con ello.
"¿Te gustan los hombres?", preguntó He Yan con calma, pero sus palabras fueron tan impactantes que sobresaltaron a Lin Zhipan.
Lin Zhipan rió secamente: "Presidente He... ¿qué quiere decir con eso...?"
"Lo que dije, en sentido literal", dijo He Yan.
Lin Zhipan respiró hondo, queriendo decir algo, pero las palabras se le atascaron en la garganta. Intentó descifrar el significado de esa pregunta, pero no logró dar con la clave.
He Yan, como si supiera que iba a evadir la respuesta, complementó con destreza: “¿Sí o no?”
Lin Zhipan respondió impotente: "Sí."
“Mm” asintió He Yan. “Buenas noches.”
Lin Zhipan observó a He Yan alejarse, completamente confundido. No entendía qué estaba pensando He Yan. Lo único que sabía era que, cuando se fue, la pequeña flor detrás de su cabeza estaba floreciendo con mucha vivacidad.
Al día siguiente, Lin Zhipan se hizo cargo oficialmente del proyecto que había sufrido la filtración.
En la empresa, los rumores corrían sin parar. La mayoría hablaba del destino de los gerentes que filtraron la información, pero, naturalmente, también había comentarios maliciosos relacionados con Lin Zhipan.
"Lin Zhipan, parece que tú y el presidente He tienen una buena relación entre ustedes", comentó la hermana Yu con curiosidad.
Lin Zhipan tecleó un rato antes de responderle con una sonrisa amarga: "Hermana Yu, está exagerando."
“No soy solo yo” añadió ella. “Ahora mismo, toda la empresa piensa lo mismo. Ten cuidado, hay mucho más detrás de lo que parece."
Lin Zhipan agradeció su preocupación, pero no se lo tomó demasiado en serio. Se dice que quienes no tienen deseos son invencibles; él no había hecho nada malo, así que no temía los problemas.
NT: Lit. “Si no tienes nada que ocultar, no hay fantasmas que temer”, muy curioso porque es la misma autora de KoD, por lo que los fantasmas son un tema recurrente.
Sin embargo, para consternación de Lin Zhipan, He Yan comenzó a invitarlo a salir con frecuencia a partir de entonces.
A veces a cenar, a veces a beber y, de vez en cuando a pescar. Prácticamente todo su tiempo libre después del trabajo estaba ocupado por He Yan.
Lin Zhipan no lograba entender qué pretendía. Aunque le gustaban los hombres, no era tan narcisista como para pensar que He Yan se interesaría por él. Pero, por suerte, cada vez que Lin Zhipan estaba con He Yan, encontraba consuelo en la pequeña y linda flor.
La flor sigue abierta… el presidente He está contento. Cuando Lin Zhipan bebía de más, se quedaba mirando la parte de atrás de la cabeza de He Yan, sonriendo como un tonto.
He Yan, sentado a su lado, giró la cabeza para preguntarle de qué se reía.
Lin Zhipan dijo: "Creo que... estás muy contento."
He Yan: "..."
Lin Zhipan dijo: "¡Muy, muy contento!"
En realidad toleraba bien el alcohol, pero ese día había terminado un proyecto problemático, así que terminó bebiendo más de la cuenta. Además, como se había acostumbrado a salir con He Yan, ya no estaba tan nervioso como al principio.
He Yan tomó un poco de vino y dijo: "¿Parece que eres capaz de leer mi estado de ánimo?"
"¡Claro!", balbuceó Lin Zhipan, con las palabras entremezcladas. "Yo… yo puedo ver… la pequeña flor..."
"¿Flor?”, He Yan arqueó una ceja.
Pero Lin Zhipan ya se había quedado dormido en el sofá, demasiado embriagado para decir una palabra más.
He Yan observó su expresión adormilada, cayendo en una profunda reflexión.