RSCB Extra 1 - Lin Zhan
Extra 1
Lin Zhan le preguntó una vez al Maestro por qué lo había salvado. Él simplemente le dio una palmadita en la cabeza y respondió:
—Tienes un destino con el Dao, así que, naturalmente, te ayudaré.
Lin Zhan insistió:
—¿Por qué no me aceptas como discípulo en lugar de solo dejarme aprender a tu lado?
El Maestro le explicó que no estaban destinados a ser mentor y alumno, por lo que no formalizaría ese vínculo.
En su corazón, Lin Zhan siempre tuvo a alguien a quien admirar: el Maestro. No solo era su salvador, sino su mentor, su figura paterna y la luz que le enseñó a vivir y a sobrevivir. No había razón para no idolatrar a un hombre tan perfecto. Incluso, en algún momento, confundió esa admiración con el amor.
El Maestro lo notó, pero nunca lo expuso. Lin Zhan tampoco confesó sus sentimientos. Mantenían un entendimiento tácito; ninguno quería romper esa delgada barrera de papel. Lin Zhan temía que, de revelarse la verdad, ya no pudiera permanecer a su lado.
No fue hasta que murió y llegó a otro mundo que comprendió las palabras del Maestro:
—Tu verdadero destino no está conmigo—.
Lin Zhan transmigró en el cuerpo de un joven con su mismo nombre en los Cinco Continentes, un mundo de cultivación. El dueño original era un genio de la familia Lin, pero su falta de astucia lo hizo caer en una trampa de sus propios hermanos, muriendo tras una desviación del Qi.
Lin Zhan lamentó la ingenuidad del joven, pero agradeció que sus "Ocho Caracteres" coincidieran tanto que sus almas pudieran fusionarse. De lo contrario, habría muerto definitivamente. Feliz de asumir esta nueva identidad, se adaptó con destreza. En menos de un año, se movía como pez en el agua. Tras vengarse de quienes traicionaron al dueño original, emprendió un viaje con su espada, decidido a recorrer cada montaña y río famoso.
Hizo incontables amigos y ganó fama rápidamente, situándose por encima de sus pares. Sin embargo, nadie sabía que tras esa fachada de vitalidad se escondía una profunda soledad. Nadie conocía su pasado; nadie lo protegería en el peligro. Sabía que existían miles de mundos, pero veía imposible reencontrarse con el Maestro.
Se sentía como una flor marchitándose día tras día. En la oscuridad de la noche, solía pensar:
—Maestro, te equivocas. Aunque mi destino no esté contigo, no pertenece a nadie más. Dijiste que mi vida empezaría al dejarte, pero sin ti, nada es tan bueno—.
Anhelaba volver a casa, pero no encontraba el camino. Hasta que un día, Su Mo, su primer amigo verdadero, le reveló que conocía una forma de viajar a las Nueve Tierras.
—¿Tienes el coraje de venir conmigo? —preguntó Su Mo.
Lin Zhan sonrió.
—Daría mi vida por acompañar a un caballero. Iré contigo, aunque me cueste la vida.
Las Nueve Tierras eran un lugar legendario, un mundo de niveles de cultivo inimaginables donde el Qi era abundante y los tesoros increíbles. Lin Zhan solo quería probar suerte: ¿y si allí encontraba la forma de regresar?
Tras recorrer el pasaje espacial durante tres días de oscuridad absoluta que casi los vuelve locos, vislumbraron una luz y corrieron hacia ella como lunáticos. Al salir, se toparon con una escena dantesca: cultivadores luchando contra una bestia demoníaca con forma de dragón espinoso.
En el caos, un vendaval separó sus manos. Lin Zhan vio con impotencia cómo la cola de la bestia lanzaba a Su Mo hacia un acantilado. Lleno de rabia, apuñaló el ojo de la criatura. Mientras la sangre le salpicaba el rostro, rió con amargura antes de que un golpe lo dejara inconsciente, dañando gravemente su Dantian.
Su intervención permitió a los otros cultivadores matar a la bestia. En agradecimiento, lo llevaron consigo. Cuando despertó en una cama, Lin Zhan se sintió vacío; su Qi había desaparecido. Estaba lisiado.
Una mujer entró a la habitación.
—¿Por qué se levantó, Señor Daoísta? Está gravemente herido.
—¿Dónde estoy? —preguntó él.
—En la Tierra del Este, en un patio del General Zhuang. El equipo de exterminadores lo trajo tras la batalla.
—¿Y la persona que estaba conmigo?
—Esta humilde sirvienta solo lo vio a usted.
—Quiero ver a tu maestro.
Esa noche conoció a Zhuang Xinglan, un general de aspecto jovial.
—¿Cuál es tu nombre? —preguntó el General.
—Lin Zhan.
—¿Y tu nombre de cortesía?
Lin Zhan recordó al Maestro y respondió:
—Mi nombre de cortesía es Guangling.
Nadie sospechaba entonces el peso que ese nombre tendría en el futuro. Al preguntar por Su Mo, el General fue honesto:
—No hay rastro de él. Buscamos al pie del acantilado y no hallamos nada. Tu amigo tuvo mala suerte.
¿Su Mo había muerto? Lin Zhan volvió a su cama y cerró los ojos, sintiéndose perdido. Con el tiempo, la hospitalidad en la mansión se enfrió. Los subordinados de Zhuang Xinglan se quejaban de él.
—Solo sabe beber y deambular como un tonto. ¡Mancha la reputación del General!
—Se emborracha y sale a la calle buscando a alguien. ¡Es vergonzoso!
Zhuang Xinglan trataba de defenderlo, sabiendo que Lin Zhan estaba destrozado no solo por su amigo, sino porque su cultivo estaba paralizado. En las Nueve Tierras, solo un experto del Reino Tierra podría sanarlo, pero nadie desperdiciaría su energía en una "hormiga" sin importancia.
Cuando el General partió hacia la frontera, quienes lo odiaban aprovecharon para expulsarlo. Tras ser golpeado y quedar inconsciente, Lin Zhan fue entregado al burdel más famoso de la capital.
Al despertar, se encontró atado a los pilares de una cama, vistiendo una seda roja casi transparente. El aroma de una fragancia extraña inundó sus sentidos, y no tardó en comprender el oscuro propósito de quienes lo habían llevado allí.
El autor tiene algo que decir:
—Zhan Zhan también ha sufrido mucho~
Xuan Wushe:—¡Tu marido te rescatará de inmediato!
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Glosario
1. Ocho caracteres (Bazi)
Caracteres chinos basados en la fecha y hora de nacimiento que determinan el destino.
2. Pasaje espacial
Portal místico para viajar entre mundos.
3. Dantian
El centro de energía en el cuerpo de un cultivador.